Dos minutos

---

Ciento-veinte. A f/8. Así contados de forma torticera mientras vas dando pequeños paseos para no perder demasiado calor con cuidado de no tocar el trípode. Funciona excepto en los pies, y porque tonto que es uno se va de caza nocturna a primeros de enero con las niki de Marty McFly. Nada que luego poniendo los pies junto al fuego no se pasara en un rato.

Una docena de ciento veintes, unos más otros menos, llenando los pulmones de cada vez más fría oscuridad mientras esperas sin un alma a la vista (o casi, anda mira un fotógrafo) si exceptuamos el desfile gatuno de siempre, en el que esta vez no ha habido trifulcas. Y no importa que ya casi sean de la familia, no hay ocasión en que alguno de ellos no te meta un buen susto, qué cabrones.

---

Advertisements

8 thoughts on “Dos minutos

  1. La fotografía nocturna es lo que tiene, ya no te digo nada si encima vas con esas zapatillas…que son feas de cojones. 😉
    Eso sí, las fotos muy logradas. Ayuda bastante en la fotografía urbana nocturna un clima desapacible que dé algo de chicha a los cielos, no sé, niebla o una buena nevada, de esas que seguramente están cayendo ahora por ahí. O el brillo de los suelos mojados con la lluvia. A mí siempre me ha ido mal con las nocturnas “a palo seco”.

    • Que va hombre, estas son muy clásicas, un estilo a las que usa Forrest Gump para correr… 😀

      Pues sí, de un rollo yo creo que salen tres-cuatro fotos que van directas al proyecto en ciernes. Sobre todo estas dos que son de las últimas del rollo han sido un cupón premiado porque en ese callejón casi no se veía un pijo aunque parezca otra cosa, sobre todo por el visor de la C220 que no es ninguna maravilla.

      Hemos tenido casi un 100% de días anticiclónicos estas fiestas por allí, pero ya se andarán otras condiciones, quedan fotos pendientes en la lista, tanto para vallejos en los que aún no llegaba el sol como para suelos y objetos mojados. Como dije el otro día hay mecanística, aunque estando lejos y con días limitados, da para lo que da…

      Gracias Enrique 😉

  2. Es un tema que tengo pendiente y que me apetece mucho, sobre todo en esta época, que no hay que esperar mucho para que sea noche cerrada ni para que las calles queden vacías. Pero (otra vez lo de siempre) me da miedo repetir las fotos que han hecho otros.

    En cualquier caso, sólo para decir que ya lo he hecho y quitármelo de la cabeza, seguramente haré unas cuantas este finde.

    • Hace unas semanas estuvimos visitando una exposición en Fotocolectania (Pieter Hugo), y decidí quedarme a la conferencia que Fontcuberta daba más tarde en conversación con otro artista. Como no podía ser de otra manera volvió a aparecer el tema de la famosa postfotografía y todo su imaginario asociado que a este paso da para un Silmarillion como el que comentaba el otro día con Luis.

      Nos fuimos antes de que acabase, pero resumiendo, que todas las fotos están ya hechas y no vale la pena seguir haciendo más. Tal vez tengan razón después de todo, pero a la vista de lo que vino después, con todos mis respetos los caminos que se abren tras esa premisa me parecen tan apasionantes como ver secarse la pintura.

      Así que mejor hacer lo que uno quiere, sobre todo si el precio de equivocarse es únicamente perder el propio tiempo 😉 Con toda honestidad yo no pensé en este tipo de fotos hasta que (cómo no) ví una entrada relacionada en el blog de Enrique, al que siempre estoy agradecido por hacer que mueva el culo de la silla como nadie.

      Sal y disfruta 🙂

      PD: Al respecto recomiendo el vídeo de la sesión 3 (Pepe Baeza) en esta entrada:

      El ensayo fotográfico: la época dorada (de Robert Capa a W. Eugene Smith – See more at: http://lavirreina.bcn.cat/es/actividades/momentos-fascinantes-de-la-fotografia-una-historia-en-imagenes#sthash.Ei5MJmPt.dpuf

      Todo él vale la pena, pero el debate a mi modo de ver vale su peso en oro.

      • Pues, queridos amigos, seguimos dándole a lo mismo. El tiempo aquí continua crudo, es decir, bueno para fotografiar de noche, como comentaba arriba. Ayer, tras un atardecer blanco para terminar el rollo de la mamiya, sólo quedaba apalancarse en el sofá e irse pronto para la cama, pero a las once nevaba con todas las ganas así que fui a rematar medio carrete de la nikon…hasta la una y media de la madrugada. Se dispara [yo disparo] un poco al tuntún porque en todas partes se ven fotos y hay una avidez desmedida por capturarlo todo, pero ¡qué ambiente! Ni una rata por la calle, la luz muy difuminada, la nieve sin pisar, las imágenes a través del visor como fotos directas viradas, y prácticamente sin moverte más de doscientos metros de la puerta de casa. Lo otro…las patas del pantalón caladas hasta la rodilla, la parca con dos dedos de nieve congelada, los dedos tiesos, la cara ardiendo, la camara goteando, y el sueño perdido. Lo normal.

        P.S.: Yo sí creo en la tesis de que no merece la pena seguir fotografiando…con afán expositivo, o narrativo hacia los otros, sobre todo cuando la fotografía ya está vacía de contenido. A mí sólo me queda el ánimo de completar mi propio albúm personal, y en general con muy pocas ganas de compartirlo.

  3. 🙂

    Como mucho se resentirán un poco las rodillas por la humedad en el pantalón. La cámara es una F5 si no recuerdo mal, así que ni cosquillas. Y el haber disfrutado del propio tiempo así refresca por dentro tanto o más que por fuera.

    Sobre lo otro… no digo que no, pero en estos últimos meses he podido ver qué ocurre cuando uno simplemente pone lo que tiene sobre la mesa (literalmente) y la decisión de si vale la pena o no la ves reflejada en la opinión de otros. Seguimos queriendo que nos cuenten historias aunque ya nos sepamos las mil y unas versiones del cuento.

    • Ocurre lo mismo con las historias, no es tanto lo que se cuenta, que siempre es lo mismo: una serie de miserias, una historia de amor que unos que piensan que lo suyo es distinto de los demás, deseo (de dinero, de comer, de sexo, de poder), de miedos, del paso del tiempo, unas aventuras, sino cómo se cuenta. Y esto es así desde el primero que contó una historia, y no parece que esto haya parado a nadie que lo desease a escribir su propia variación del mismo tema.

      El quid no es lo que Fontcuberta diga, que – para mí – ha ido pasando de tipo interesante a teórico cantamañanas donde los haya, sino en mantener un interés, y si no se mantiene tampoco pasa nada, al fin ya al cabo el éxito al que aspira el artista no lo puede ver en vida, lo que puede ver en vida es usufructo de un trabajo, si tiene suerte, y si no, quizás algo de satisfacción personal. For everything else, ya know, hope springs eternal.

      • Hoy he estado presentando a Gilbert Garcin (si no lo conocéis echadle un vistazo), y además de pasarlo bien revisitando la obra de este señor, he podido constatar lo que dices. Contar historias de lo que en el fondo todos llevamos a cuestas como humanos que somos, el amor y el desamor, los lazos que establecemos con otras personas, el paso de la juventud a la vejez, la familia, el trabajo, las ataduras de todo tipo, el devenir inexorable del tiempo, los miedos a lo desconocido y a uno mismo, el propio arte y la creación, la búsqueda de la propia identidad, la ruptura con lo establecido…

        La audiencia no era muy extensa pero sí bien conocida y no había lugar a engaño posible en sus caras, las historias siguen llegando.

        Y como el propio autor venía a decir, si yo ya estoy jubilado y además me divierto, pues adelante 😉

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s