Persiguiendo al sol

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Tampoco importaba mucho con cuánto ahínco lo persiguiera, pues la suerte estaba ya echada. Justo antes de la foto de aquí arriba el contador de la Mamiya anunció el temido punto rojo tras el 12 y la manivela de avance dejó de ofrecer resistencia. Mon Dieu ! C’est finite ! Os prometo que en esos instantes el sol aún bañaba estos dos árboles y la escena lo merecía o al menos eso pensé, habrá que bajarse antes la próxima vez, o confiar en que las tardes más largas me den otra oportunidad.

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No es fácil cambiar un rollo de 120 al vuelo, y las prisas tampoco ayudan. El caso es que una vez lo conseguí y tras retratar a esos dos con la línea del sol ya lejos, tiré hacia los sembrados de más arriba, sabiendo que podría al menos minimizar daños, pero que para el foreground cualquier esperanza estaba ya perdida (correr por un rastrojo embarrado tampoco me ayudó a batir ningún récord).

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Así que primer plano en sombra con oportuna piedra, inoportuna torre y árboles silueteados contra el horizonte por el que iba corriendo la cortina de la tarde. Another rock, another tree, que diría Bill Jay. De todos modos definitivamente no fue mala idea llevar el T400, no me veía yo con el Arista 100 disparando a pulso a esas horas y con esas luces.

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Quedarse a ver el último rayo ponerse tras la montaña (de rayo verde aún nada) y empezar a sentir fresco todo fue uno. Luego lo de siempre, deshacer el camino andado con un kilo de barro en cada pie y remontar carretera arriba, kilómetro y medio escaso, con el deber cumplido.

EDIT: Y por cierto disculpad las rayas, cosas del revelado comercial y/o de la lente del escáner, aún no estoy del todo seguro…

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5 thoughts on “Persiguiendo al sol

  1. Es esquivo ¿verdad? Yo creo que lo que ocurre es que planificamos mal y salimos -yo, al menos- muchas veces al tuntún, un poco a la caza en vez de ir a tiro fijo. Eso nos permitiría llegar con tiempo, preparar equipos y estar listos…para hacer seguramente otra foto que nos dice nada y a nadie interesa. Pero lo contrario, lo de ir a salto de mata, no deja de ser jodido.
    Por cierto, otro árbol, otra roca, otro casetón…alguien debería analizar, y contarnos luego, el porqué de estas obsesiones recurrentes. Yo lo intuyo, pero da miedo pensar que sea así.

    • Pues sí que es esquivo (y cómo corre!) pero en mi caso además es que soy un poco tabardillo. Salí encaminado hacia esa zona en la que sé que caen las últimas horas de sol, pero ya salí tarde (ay la sobremesa…), encantándome un poco con el paseo y sin saber exactamente a qué.

      Por aquella zona hay algunas rocas grandes con zanjas excavadas que según algunos son tumbas visigóticas, y supongo que iba con eso en la cabeza pero sin tenerlo demasiado claro. Otra vez será.

      En su día dejé a medias el ‘Recuerdos, sueños, pensamientos’ de Jung, también me acojona la idea de retomarlo un día y encontrar respuestas a esas obsesiones…

      • Mira que os gusta buscar tres pies al gato…
        Hacéis piedras, árboles y casetones [fábricas, horizontes, cielos…] porque os habéis pasando la vida viendo fotos y cuadros de piedras, árboles y casetones, de Turner a Spencer, y en otra medida de Brueguel a Hopper

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