Cuatro bolisas

---Fotos recurrentes, como los lugares, y las lesiones. Entre la una y la otra, además de un buen par de años, unas cuantas bolisas de nieve que últimamente parece ser la única agua que se dignan en dejar las borrascas. Normalmente al día siguiente o ese mismo día llega un aire seco que lo evapora todo y la tierra se queda con las ganas, como el preso encadenado y famélico que por milímetros no llega al mísero plato de rancho que le han dejado los carceleros.

UntitledOtras veces sin embargo (aunque las menos), la cosa se torna en apoteósica y te sientes como el aventurero rubiales en su travesía por el valle del Zanskar, tanto que te emocionas y te olvidas de algunas cosas básicas. La primera que aunque la nieve parezca sólida en su caer, no veas lo que cala, sobre todo si sales con una chaqueta polar no impermeable.

La segunda es que sin experiencia en fotometría con nieve no estaría de más tener un poco más de cuidado para no acabar con rollo y pico sobreexpuesto de forma crónica, y no olvidarse el fotómetro en casa tampoco estaría mal.

UntitledLa tercera y no menos importante es que vigiles donde dejas el coche, porque como suba la temperatura y se funda el barro congelado, a lo mejor vas a tener que apoquinar 50 euros al vecino del tractor para que te saque de esa bañera de babadilla. Al final me salvó un parche de hierba hacia el que pude ir resbalando el coche hasta tener tracción pero tanto él como yo acabamos de barro hasta las orejas.

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2 thoughts on “Cuatro bolisas

  1. ¿Y qué importan unas cuantas desgracias si al final tienes este puñado de hermosas fotografías? Que están de lujo, por cierto. LLevo un rato perdido por la última, llevando el ojo desde la hierba rebelde al desenfoque delicado del monte al fondo, realmente evocador.
    Las otras cosas son males menores de fácil solución, mira Adams la que lio en Hernández y eso que tampoco llevaba fotómetro. No hay ayuda mecánica en fotografía que no pueda ser obviada con la experiencia, ¿verdad, master?

  2. Gracias Enrique ! Así es, el frío del cuerpo se quita delante del fuego y si puede ser con un vinito, el barro se limpia, y hasta el exceso de densidad por sobreexposición se puede tratar químicamente si llegase el caso.

    La última foto es de hecho de hace ya cuatro años (!), creo que de una nevada de las buenas que cayó por Semana Santa, a ver si pronto vemos otra así !

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