Como ser un crío y quedarse encerrado en una juguetería

Así me sentía yo parando el coche cada 3 minutos y saliendo ahí fuera después de una preciosa tormenta de agua viento y granizo que me pilló de lleno justo al dejar la autopista.

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Creo que nunca me he cruzado con tantos coches en esa carretera, así que indudablemente escogí un buen día para hacer el payaso saltando por ahí con una cámara de fuelle y en manga corta, alucinado de que los demás no se parasen también y gozasen de aquella vorágine de imágenes.

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Como siempre está bien que la vida te dé una cura de humildad, no sé si por el viento o por mi precipitación por llegar a casa y comerme unas migas recién hechas o más bien por una combinación de ambas, creo que estas dos no salieron con una calidad de foco ni siquiera aceptable. Espero no pecar de caprichoso si tengo la esperanza de poder volver a por ellas otro día, aunque sólo sea basándome en que esta tierra me ha brindado ya más de una vez segundas oportunidades, y terceras, y cuartas.

Para los curiosos con estas cosas, la película y el revelador fueron los de siempre: Arista EDU Ultra 100 expuesta a ojímetro para 200, revelada en Diafine a 3+3 minutos (más o menos) y escaneada en un Epson 3170. La cámara esta vez era la de “emergencia”, una Iskra plegable de 6×6.

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5 thoughts on “Como ser un crío y quedarse encerrado en una juguetería

  1. No hago más que recurrir a los axiomas de Ted Orland porque el hombre siempre parece tener uno a mano para estos momentos cruciales en la vida del fotógrafo. Como te veo obseso del tema de la nitidez…

    1.- Las Opticas más nítidas no ayudan, el realismo no está relacionado con la Realidad.

    2.- Cada vez que el Hombre crea una óptica más nítida, la Naturaleza se encarga de crear un objeto más difuso.

    No sé, a lo mejor te ayuda a preocuparte menos de la foto de ese día y a disfrutar sin remordimientos del plato de migas, que por cierto, seguro que estaban cojonudas. ¡Cómo te envidio!

    • Lo estaban, vaya si lo estaban !

      Más que un tema óptico creo que fue una sobreestimación de mis capacidades al juzgar distancias de enfoque. La Iskra tiene visor con telémetro pero por pereza quise ser más papista que el papa amparándome en el 1/60s y f/22 para jugar al ‘guesstimation’ y así ahorrarme algunas rayas extra en las gafas. En muchos casos funcionó, pero en otros no. Pero oye todo son excusas para volver y localizaciones que revisitar.

      Me apunto lo de Ted Orland sin embargo. No sé si has leído algunos de los ‘ramblings’ de Brooks Jensen pero tampoco tienen desperdicio (aunque el hombre se enrolla como una persiana a veces).

  2. Tengo descargado por ahí un árticulo que me hizo mucha gracia sobre las ediciones limitadas o la cantidad de copias pero no he vuelto a leer nada suyo. Tu recordatorio me viene muy bien.
    El sistema de mi Zeiss es idéntico a la Iskra y casi todo lo que he disparado ha sido igual que tú, dando por hecho que tenía la máxima hiperfocal y que tendría en foco -admisible- casi todo. Es más, he tirado una gran cantidad de fotogramas de aquella manera, sin encuadran siquiera y confiando en que tenía un campo suficiente, cosa que no ha sido siempre así. Esto es para los maestros que han trabajado así durante décadas.

    • Muy cierto, además en hiperfocal admito que vengo viciado de la Bessa-T y su 15mm para paso universal, en la que lo difícil es más bien desenfocar algo…

  3. Pingback: El día de la marmota « single coated

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